violencia

Este verano han fallecido un número aterrador de mujeres a manos de sus parejas, de las personas que supuestamente más las querían. Durante el 2014 han sido asesinadas 44 mujeres, 44 vidas se han apagado porque 44 hombres han decidido que así tenía que ser. ¿Qué os parece? ¿Creéis que si hubiesen sido 44 futbolistas, 44 banqueros o 44 abogados asesinados reaccionaría la sociedad de la misma manera?

Todas y todos escuchamos en la radio, en la televisión, leemos en los periódicos noticias relacionadas con la violencia de género. Escuchamos y vemos números, estadísticas pero ¿realmente sabemos qué es la violencia de género?

Se habla de maltrato, violencia o abuso, cuando una persona, a través de su comportamiento, provoca daño físico o emocional a otra persona.

Las Naciones Unidas definieron la violencia de género como: “Todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino, que causa o es susceptible de causar a las mujeres daño o sufrimiento físico, psicológico o sexual, incluidas las amenazas de tales actos y la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se produce en la vida pública como en la privada”. Se trata de una violencia que se ejerce por los hombres sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo y que atenta contra su integridad, su dignidad y su libertad.

La violencia de género es el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad. Es hablar de la violación de los derechos humanos y de las graves secuelas, tanto físicas como psicológicas producidas en las víctimas, llegando en los casos extremos a la muerte, ya sea por homicidio  o por suicidio.

La violencia de género suele comenzar en el noviazgo. Esta violencia siempre sutil, empieza y se desarrolla de forma gradual, a veces es tan lenta que no se es consciente de ella en años.

El proceso de maltrato comienza con abusos psicológicos. El hombre adopta conductas de control abusivas que suelen ser atribuidas a sus celos o a su ansia de “protección” a la mujer, e intentos reiterados de aislamiento hacia ella. La víctima se siente atrapada, en tensión y con sentimientos de culpa.

La violencia se desarrolla mediante ciclos donde la intensidad y la frecuencia van empeorando con el paso del tiempo. Hay 3 fases que se repiten consecutivamente: Fase de Tensión, donde la violencia no se expresa de manera directa sino a través de gestos, actitudes. Fase de Explosión, donde hay gritos, insultos, amenazas y/o agresiones físicas. La mujer se paraliza, se siente indefensa y piensa que la única solución es la sumisión. Fase de Reconciliación o Luna de miel, el agresor dice que se arrepiente y que no va a volver a pasar. Estas 3 fases se repiten una y otra vez.

La mayoría de los agresores combina conductas violentas con otro tipo de comportamientos amorosos, a través de los cuales convence a la víctima de que la violencia no va a repetirse. Alternan dos estilos opuestos de conducta, como si fueran al mismo tiempo el Dr. Jekyll y Mister Hide. Las mujeres permanecen en la relación por la ilusión de cambio.

Existen distintos tipos de VIOLENCIA:

Física: Golpear, empujar, pinchar, tirar del pelo, abofetear, agarrar, morder, patear, torcer brazos, provocar abortos, tirar objetos, usar armas, quemar, apuñalar, intentos de estrangulamiento, obligar a comer o beber algo (drogas, alcohol…), impedir que siga un tratamiento médico, asesinar.

El maltrato físico, pone en riesgo la vida de las mujeres agredidas y provoca miedo y sentimientos de humillación.

Psicológica: Amenazas, gritos, insultos, acusaciones, humillaciones, burlas, comentarios degradantes. Destrucción de objetos de valor emocional, maltratar animales domésticos, privación de necesidades básicas, llamarla puta, loca, estúpida o inútil, manifestar celos y sospechas continuas, desautorizarla frente a los menores, culpabilizarla, negar y/o minimizar los malos tratos, intimidar.

El maltrato psicológico continuado provoca sentimientos de humillación, que van destruyendo la autoestima de las mujeres.

Sexual: Insistencia en tener relaciones sexuales aunque la mujer no tenga ganas o después de una fuerte agresión, introducción de objetos en la vagina o en el ano, coito anal sin consentimiento, violación, incitación a la prostitución.

Cualquier contacto sexual no deseado. Desde un beso forzado hasta la violación. Las agresiones sexuales también producen fuertes sentimientos de humillación.

Social: Aislar, sabotear encuentros con familiares y amistades, controlar horarios o amistades, provocar discusiones o mostrar rabia cada vez que la mujer se relaciona.

Económica: Control de recursos económicos, acusación de gastar más de la cuenta, pedir que sea ella la que siempre invite, incumplir manutención en menores.

Aunque la sintomatología de las mujeres que sufren violencia de género es variada y depende de su historia vital, el trastorno de estrés postraumático, la depresión y la ansiedad son los problemas más comunes. También la ideación suicida y el consumo de sustancias, como amortiguador de la sintomatología postraumática y depresiva.

Ninguna mujer sufre violencia de género por gusto. Toda mujer que sufre malos tratos es una víctima. Por eso es tan importante entender qué es y por qué se mantiene. Ellas sienten pena, miedo y culpa ante su maltratador. Pena porque se acuerdan de los momentos buenos que han tenido con él y les gustaría recuperar, miedo porque temen sufrir más daño y culpa porque llegan a pensar que es su responsabilidad y que podían haber hecho más para que la relación funcionara. Se sienten avergonzadas por soportar determinados comportamientos de sus parejas, y al mismo tiempo “atrapadas” porque “les quieren”, y nos han mal-enseñado que “el amor lo puede todo”, que “por amor sería capaz de darlo todo sin esperar nada a cambio”, “cambiar incluso algo que me gusta de mí para conseguir a quien amo”, “cambiar, si mi pareja me lo pidiera mi manera de vestir o estilo de vida” . Pero se equivocan, porque no, el amor no lo puede todo. El amor no cura las humillaciones, el amor no cura una paliza, el amor no sana un hueso, el amor no es capaz de resucitar a nadie.

Iremos desgranando más características de la violencia de género y los tratamientos psicológicos más eficaces. Actualmente además de la terapia cognitivo-conductual, hay evidencia empírica contrastada a nivel nacional e internacional de la importancia de EMDR en el tratamiento de las víctimas de violencia de género. En los siguientes post explicaremos con más detalle el alcance de EMDR en traumas tan complejos.

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