Miradas

 

Si ponemos “EMDR” en uno de los principales buscadores de red, nos aparecen aproximadamente 4.000.000 resultados que pretenden explicarnos qué es.

Somos seres basados en la experiencia. Transitar por la vida implica ir adquiriendo aprendizajes, y conectándolos con lo anterior. Pero no sólo de aprendizajes vive el hombre. ¿Qué ocurre con nuestro cerebro? ¿Dónde colocamos las emociones?
Como explica F. Shapiro en su obra “Supera tu pasado”, “…la manera en que vemos el mundo e interactuamos con otros está en gran parte basada en nuestras experiencias de vida… Estas experiencias se almacenan en las redes de memoria que son la base de nuestras percepciones, actitudes y comportamientos. Y estas redes conectan eventos similares.”

En suma, nuestras experiencias están archivadas en las redes de memoria, de manera funcional o disfuncional. De manera natural, tenemos un sistema que procesa la información de las experiencias. Es como si, de manera natural, hiciésemos la digestión de los eventos que vivimos en el día a día, separamos los nutrientes de los elementos innecesarios, nos quedamos con unos y desechamos otros. ¿Qué ocurre cuando algún alimento nos sienta mal? Se corta la digestión, dejamos de procesar el alimento, y nuestro sistema digestivo nos recuerda durante más o menos tiempo después, que aquel alimento con sabor parecido o aspecto parecido, nos hizo daño una vez.

Cuando algo nos perturba de manera intensa, poniendo en peligro nuestra supervivencia, ocurre que las funciones encargadas de procesar la información de este evento, es decir, de vivenciar la emoción que me provoca y darle un sentido, se bloquean. De algún modo, nuestro cerebro racional no puede dar una explicación de lo que está ocurriendo a nuestro cerebro emocional. La investigación que se está realizando en la última década en torno a EMDR , revela que este abordaje permite que el terapeuta ponga en marcha los mecanismos de sanación inherentes al ser humano, de modo que nuestro cerebro aporte una respuesta cognitiva que alivie el contenido emocional perturbador.

Pero entonces, ¿Quieres decir que nunca más recordaré eso tan doloroso que me ocurrió?”. Más bien diríamos que, aun recordando la experiencia, ésta no se mantiene activada a nivel emocional, de forma que deja de dañarnos cada vez que la recordamos. Es más, es posible no tener que volver a recordarla a no ser que tengamos la intención de hacerlo. Las imágenes intrusivas, molestas, que aparecen sin control, desaparecen. Aprendemos a vivir con este recuerdo.

La estimulación bilateral es una de las herramientas principales de EMDR, lo cual facilita la conexión entre los dos hemisferios cerebrales logrando el procesamiento de la información y la disminución de la carga emocional. Las modalidades de estimulación bilateral son:

  • Visual,el paciente mueve los ojos de un lado al otro guiado por el terapeuta.
  • Auditiva, el paciente escucha sonidos alternados en ambos oídos.
  • Kinestésica, el terapeuta golpetea suavemente y en forma alternada sobre las manos o los hombros del paciente.

¿Cómo empezamos el tratamiento con EMDR?

Después de establecer un estado de confianza entre terapeuta y paciente, y de haber decidido trabajar con EMDR en el caso en particular, empezamos juntos a identificar el problema concreto que será foco del tratamiento con EMDR. Tras describir el acontecimiento traumático, vamos especificando los aspectos más importantes o más angustiosos del mismo. Seguimos un protocolo diseñado especialmente para esta herramienta, dentro del cual se aplica la estimulación bilateral a la vez que el paciente conecta con su recuerdo a nivel de imagen, emoción, sensación y pensamiento. Mientras avanzamos en el procesamiento, se suceden cadenas de memoria, aparecen recuerdos nuevos o se modifican las imágenes primeras. A nivel emocional, se dan igualmente cambios, y finalmente quedamos estabilizados y con un recuerdo procesado cuando finaliza la sesión de EMDR.

Las vivencias perturbadoras que se pueden trabajar con EMDR son muchas. Principalmente, se aplica con experiencias de trauma, lo cual veremos próximamente en otro post. Podemos abordar con EMDR situaciones de violencia, abuso o agresión sexual, duelos complicados, experiencias cercanas a la muerte, negligencia y maltrato en la infancia, procesos de adopción.
Aquí os dejamos una entrevista muy reciente realizada en Teledoce a dos profesionales del campo, que explican de forma sencilla y accesible la técnica.
Y en el siguiente enlace, os dejamos un fragmento de La noche temática, donde muestran cómo se lleva a cabo una sesión.

En un próximo post, seguiremos contando cómo esta herramienta nos da la posibilidad de trabajar aspectos de nuestras vidas que nos resultan complejos, y permitir que el dolor vaya disolviéndose.

 

 

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